El Villarreal, que acaba el año en la sexta posición tras su derrota ante el líder, el Barcelona, cierra el año 2008 asentado en la élite y con sus mejores resultados deportivos, fruto de la confianza a un proyecto que ya lleva en vigor varios años y que aspira a pelear por un título por primera vez en su historia.

El éxito del equipo castellonense radica en la confianza a Manuel Pellegrini, entrenador que cumple su quinta temporada en el club y que ha hecho crecer al Villarreal cada año un poco más. Además, la labor del técnico chileno se ve respaldada por la gestión de su presidente, Fernando Roig, y la política de fichajes del club, perfectamente gestionada por el consejero delegado José Manuel Llaneza.

Hay un ejemplo que escenifica perfectamente lo bien que el Villarreal utiliza sus recursos, en este caso los jugadores. En verano, el club ganó 16 millones de euros por un futbolista que ni siquiera ha vestido la camiseta amarilla, ya que Martín Cáceres fue vendido al Barcelona por 16 millones de euros.

A nivel deportivo

En lo deportivo, el club ha tenido unos grandes resultados a lo largo del año, pero empañados por la imposibilidad de luchar por algún título. El equipo cayó en la Copa de la UEFA ante el futuro campeón, el Zenit de San Petersburgo, y en la Copa del Rey el Barcelona apeó a los de Pellegrini de las rondas finales.

En Liga, el Villarreal fue el único equipo que retrasó el alirón del Real Madrid y consiguió un histórico segundo puesto fruto de un espectacular final de temporada, en el que los de Pellegrini lograron seis victorias consecutivas, sin recibir ni un sólo gol.

En verano, el club realizó pocos cambios en su plantilla. Josico, Mavuba y Tomasson abandonaron el club y llegaron Altidore, Edmilson, Ibagaza y Llorente. Se apostó por la continuidad de la columna vertebral del equipo para afrontar la máxima competición continental, una "Champions League" que trae buenos recuerdos al Villarreal, además de las dos competiciones caseras.