David Beckam ocupaba, como suele hacer habitualmente, su butaca de abonado de Los Angeles Lakers en el Staples Center. Lo que pasa es que ese día a David le interesaban más otros movimientos que los de Kobe Bryant o Pau Gasol.

El estado de concentración del galáctico era tal que por un momento se olvidó de los Lakers, de Victoria y de su cartera multimillonaria y se centró únicamente en lo que tenía ante sus ojos. Pero la aparición de Victoria dejó a David con una cara muy peculiar, de esas que pone la gente cuando le han pillado.

Sin embargo, parece ser que las explicaciones de David no convencieron a Victoria, por lo que el sex-symbol se va a pasar una temporada pasando hambre y seguro que durmiendo en el sofá en lugar de la cama.