A puerta cerrada, por la arbitraria decisión del presidente de la UEFA, el señor Platini, el Atlético de Madrid se impuso al PSV Eindhoven holandés por 2-1, en un encuentro que empezó controlando y terminó complicándose de manera un tanto absurda, mientras fuera los seguidores descargaban su ira contra el máximo mandatario del fútbol europeo.
Conseguido el objetivo de pasar a los octavos de la Liga de Campeones, los rojiblancos todavía aspiran a ser primeros de grupo, meta ya alcanzada por el Barcelona, que se deshizo sin problemas del Sporting de Lisboa por un abultado 2-5 con Messi de nuevo sobre el césped.
Pleno por tanto del fútbol español en la "Champions", con todos los representantes ya en los octavos de final, que se disputarán en el próximo mes de febrero, y donde el Atlético volverá a soñar con la magia de la eliminatoria directa 12 años después.

Lo peor de todo es que hay un precedente en que ocurrió todo lo contrario, que es, precisamente, lo que tenia que haber ocurrido aquí.
Fué a principio de los 80, el Castilla, filial del Madrid, jugaba la recopa por haber llegado a final de la copa del rey, se enfrentó al West Ham inglés y la hinchada de estos últimos (tienen fama de ser ademas de lo peor de Inglaterra, el mismo equipo pertenece a un barrio londinense de pésima reputación), lió una buena, montandose algo parecido, con cargas policiales.
Fuí además testigo, pues estuve en dicho partido, ellos estaban en el segundo anfiteatro fondo norte, yo en el tercero lateral, así que tuve una visión de lo mas clara. Pues bien, lo que se hizo es sancionar al West Ham, en lugar de al Madrid, haciendo que el partido de vuelta se jugara en Londres pero a puerta cerrada.
Claro que, eran otros dirigentes y no habia un equipo francés, por otra parte bastante odiado por la mayor parte del resto de hinchas franceses (y en especial por los del París Saint Germain), con un presidente que, según se sospecha, tiene grandes conexiones mafiosas.
Salud.