A puerta cerrada, por la arbitraria decisión del presidente de la UEFA, el señor Platini, el Atlético de Madrid se impuso al PSV Eindhoven holandés por 2-1, en un encuentro que empezó controlando y terminó complicándose de manera un tanto absurda, mientras fuera los seguidores descargaban su ira contra el máximo mandatario del fútbol europeo.

Conseguido el objetivo de pasar a los octavos de la Liga de Campeones, los rojiblancos todavía aspiran a ser primeros de grupo, meta ya alcanzada por el Barcelona, que se deshizo sin problemas del Sporting de Lisboa por un abultado 2-5 con Messi de nuevo sobre el césped.

Pleno por tanto del fútbol español en la "Champions", con todos los representantes ya en los octavos de final, que se disputarán en el próximo mes de febrero, y donde el Atlético volverá a soñar con la magia de la eliminatoria directa 12 años después.