Las cosas andan revueltas. Lesiones y malos resultados es lo que acompaña en los últimos días al Real Madrid. La gota en colmar el vaso ha sido caer eliminados de la Copa del Rey ante el Real Unión de Irún, un modesto equipo del fútbol español que milita en la segunda B. Pero que supo sobreponerse al escenario y al rival, para de nuevo desnudar y dejar al Madrid en ridículo, como ya hiciera la semana pasada Del Piero con la Juventus.

Las malas lenguas pueden hablar de una "mano negra" que planea o mece la cuna del vestuario de Chamartin. Lo cierto es que más allá de los árbitros y de las plagas de lesionados del equipo blanco, el Madrid tiene una "enfermedad" de raíz. Y esta se encuentra en el seno del vestuario, donde hace falta alguien de mano dura y disciplina, para poder poner orden de inmediato.

Son muchas las críticas que recibe Bernd Schuster por su falta de tacto en algunas declaraciones desafortunadas, como ya supuso el caso de Cristiano Ronaldo. Pero ahora la cuestión es una... ¿Quién quiere echar al alemán del banquillo madridista? Puede que se haya instalado una especie de complot en el vestuario para acabar con Schuster. Lo cierto es que el equipo no da más de sí, y lo que es evidente es que ante el Barcelona, tal como juegan los de Guardiola, el escarnio ante el eterno rival el próximo 14 de diciembre puede resultar demasiado indigesto.

El vestuario no está unido.. las salidas de tono de algunos jugadores como Sergio Ramos, la pataleta de Robinho etc. Todo ello para debilitar al equipo desde dentro y ello unido a una pésima gestión desde la directiva, empezando por Ramón Calderón y sus conflictos con la Cope y El Mundo por denunciar ciertas actividades irregulares del máximo dirigente blanco. ¿Alguien da más? El último capítulo ya se ha escrito. Tras tirar a la basura estrepitosamente la Copa del Rey, al Madrid sólo le queda rezar y soñar que pronto vendrán tiempos mejores.