Se rompió el sueño barcelonista de la "Champions" en Old Trafford y se consuma el fracaso de una nueva mala temporada, la segunda consecutiva sin títulos

El Barcelona ha puesto fin a un ciclo con su derrota en el "teatro de los sueños" ante el Manchester United, que disputará la final el próximo 21 de mayo en Moscú ante otro conjunto inglés, lo que certifica el poderío en la Liga de Campeones de los equipos de la "Premier League".

Fue un partido intenso en el que los azulgrana derrocharon coraje y casta para intentar remontar el soberbio gol de Paul Scholes que encajaron mediada la primera parte, cuando mejor fútbol y juego estabn desplegando. Por eso quizás, no se puede poner ningún pero al partido de los hombres de Frank Rijkaard, que volvieron a controlar las manijas del encuentro, tal y como sucedió en el choque de ida en el Camp Nou. Esta vez les faltó acierto ante la meta contraria.

Todas las esperanzas del Barça, eliminado de la Copa del Rey ante el Valencia y relegado a la tercera posición en la tabla clasificatoria de la Liga, pasaban por la "Champions" y el volver a soñar con una final en la máxima competición continental. Era una partida de cartas arriesgada, en la que sólo está permitido un descarte. Un todo o nada demasiado peligroso, porque el gol de los británicos no sólo frustra los anhelos de una temporada, sino que certifica el final de un ciclo.

A pesar de todo, el Barcelona cumplió y se comportó bravamente sobre el terreno de juego, pero no fue suficiente y ahora se abre una etapa nueva en un club histórico que deberá someterse a una profunda renovación, ya que ninguno de los objetivos se han cumplido. Se trata pues, de un fracaso sin paliativos para el equipo que comanda el presidente Joan Laporta, obligado a sumar triunfos y que desde hace semanas, no encuentra la senda que le conduce al gol.

Este gol de Paul Scholes fue la pesadilla azulgrana