Algo se muere en el alma colchonera cuando un fenómeno que siente tanto los colores como Fernando Torres, decide emanciparse y abandonar el nido, del que ha sido siempre su hogar. Su destino: el Liverpool de Rafa Benítez. Puede que no haya conquistado ningún título con el Atlético, pero ha llenado de orgullo a los siempre sufridores aficionados rojiblancos.

Era sin duda, “el niño”, con el que todo hincha rojiblanco se sentía más identificado. Además de haber sido el “buque insignia”, ha robado el corazón a la afición del Vicente Calderón a la que ilusionaba con sus goles, sus zancadas, sus galopadas, sus destellos y sobre todo con mucho sentimiento. Su ausencia dejará un vacío cuando arranque la nueva temporada, ya no se escucharán más esos cánticos de “Fernando Torres.. lalala..”.

Pero si algo define al Atlético de Madrid, es que se trata de un sentimiento muy grande, a veces paradójico y difícil de entender. Y Torres ha encarnado ese sentimiento. Él lo ha dado todo por su “Atleti” y ya apuntaba maneras con 12 años sobre el césped del Estadio de los Arcos de Brunete.

Puro sentimiento

Anotó su primer gol con el “35” como dorsal ante el Albacete cuando el equipo naufragaba por la segunda división. Más tarde asumió la capitanía y siempre se ha esforzado al máximo para que el Atlético vuelva a estar entre los grandes de la Liga Española. No sólo ha crecido como futbolista, sino también como persona.

Pero ha llegado la hora de irse de casa. Es una separación dramática, como cuando nada más nacer te separan de tu madre para lavarte y limpiarte. Como cuando pierdes a un ser querido. Pero como dice el protagonista, Fernando Torres, “mi corazón siempre será atlético y espero que la despedida no sea más que un hasta luego”.

¿Pero cómo concibe la afición atlética a su equipo sin su máximo estandarte? ¿Cuánto tiempo pasará hasta que nazca un nuevo Torres? Los seguidores rojiblancos tienen que recuperar la ilusión, pero no será nada fácil si además se confirma también la venta del estadio. Sólo cabe esperar que cuando un día regrese “el niño” al club del Manzanares sea a lo grande y con un par de títulos bajo el brazo.

Pero así comenzó el cuento del "niño"..