Si se hubiese dedicado al mundo del cine, no habría dudado en asumir desde el inicio el papel de "chico bueno". Tiene estilo y elegancia fuera de los terrenos de juego, aunque es en ellos dónde más ha brillado "Il Gran Capitano".
Paolo Maldini tiene ya 38 años, pero recientemente anunció que tiene depósito para aguantar una temporada más en la élite del fútbol. Mañana afronta ante el Liverpool de Rafa Benítez su octava final en la Liga de Campeones, con lo que igualará al madridista Paco Gento. Además cuenta en su currículum particular con 4 Copas de Europa.
Aunque queda más de un año para que Paolo cuelgue definitivamente las botas, llegado el momento el club milanista retirará su camiseta con el dorsal "3", esperando que algún día su hijo Christian, nieto del también capitán del Milan Cesare Maldini, dé el salto al primer equipo.
Un "gentleman" sobre el césped
"Il Capitano" desea conquistar la que sería la 7 "Champions" para el conjunto italiano. Aunque Paolo Maldini tiene claro que hay algo más importante que los éxitos deportivos: "Prefiero educarme más como persona". Por ello también espera pasar página y olvidar lo sucedido hace 2 años, cuándo se perdió en la tanda de penaltis ante el conjunto inglés de Rafa Benítez.
Ama profundamente el fútbol desde el día en que nació. Y según él, "no creo que esta pasión se acabe nunca y por eso quiero seguir jugando pese a mi edad". Su estilo de juego es limpio y presume de no haber sido expulsado nunca. Jugadores como Ronaldo, Zidane, Figo, Ibrahimovic y Ronaldinho aseguran que es imposible regatearle, ya que los barre limpiamente.
Cumplió 100 encuentros en la Liga de Campeones en el choque ante el Celtic. Tan sólo Oliver Kahn, David Beckham, Roberto Carlos y Raúl han conseguido llegar a esa cifra. Su gol a los 51 segundos de partido en la final de Estambul en 2005 precisamente frente al "spanish" Liverpool, es el más rápido de la historia en un encuentro por el título continental.
Sin duda, Paolo Maldini representa la leyenda viva en el "Calcio" dónde lleva el récord de 600 partidos jugados en la Serie A, y todos ellos con la elástica "rossonera". Incluso es el futbolista que ha vestido la camiseta de la selección italiana en más ocasiones (126).
Y en las 23 temporadas que lleva jugando en el Milan, no ha dejado de dar lecciones, y ha impregnado al fútbol de su país con su impronta y su sello personal año tras año. Un estilo desconocido hasta su irrupción en la campaña 1984/1985, con tan sólo 17 años. Hasta esa fecha el "Calcio" no ha sabido valorar a los laterales cómo él, considerados como meros acompañantes del juego cuya única función pasaba por tapar las bandas del rival.
La reinvención del lateral izquierdo
Pero con Maldini ese concepto de "tapón" tirado a un costado adquirió una nueva dimensión. Rápido, elegante, seguro, con sentido de anticipación y una inteligencia táctica poco habitual en un jugador de su edad, el "3" del Milan no tardó en hacerse un hueco en su equipo del alma.
Y en la selección, con la que ha disputado cuatro campeonatos del mundo (1990, 1994, 1998 y 2002). Ahora, 23 años después de debutar en la Serie A, Maldini afronta su despedida del fútbol con mucha satisfacción, por ser uno de los mejores defensas de todos los tiempos.
Paolo Maldini sólo tiene una espina clavada en su brillante carrera como deportista: no haber ganado nunca un Balón de Oro pese a ser el mejor lateral izquierdo en el "planeta fútbol".

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