Sus primeras vueltas a un circuito de karts fue a los tres años. Desde entonces la velocidad, las curvas y los trazados eran los principales elementos que invadían la mente de este "genio" del asfalto.
Mente calculadora, frío en sus declaraciones, pero tremendamente letal sobre el asfalto. Le faltó la confianza que nunca encontró en Ron Denis en su anterior etapa en la escudería británica de McLaren Mercedes, donde además no conquistó ninguna victoria. Ahora la gente le aclama y le sitúa como heredero de Michael Schumacher. Pero al finlandés no le gustan las comparaciones.
A sus 28 años y casado, lo que le pide el cuerpo son títulos. En su trajeta de visita figuran 10 victorias, 36 podios y 12 poles. Su primer Gran Premio lo conquistó en Australia en 2001, pero su primera victoria tuvo como escenario Malasia. El año pasado sólo pudo finalizar en quinta posición.
Pero en otro orden de cosas, los motores de McLaren le jugaron también una mala pasada, llegando a romper más de 4 en la pasada temporada. Quizás le ha faltado suerte, que no empeño. Ahora confía en el trabajo bien hecho, en su sacrificio, en su lucha diaria y en arañar posiciones en la general. El color rojo de Ferrari le sienta bien, pero sin títulos no sirve de nada.
Sin embargo, pilotos del pasado de la Fórmula 1 como Jackie Stewart aseguran que "Raikkonen ha asumido su papel dominante, incluso por delante de Schumacher y Alonso". Para Raikkonen 2007 tiene que ser el año de la definición y de los logros. Pero a Kimi no le falta capacidad y potencial. Él desarrolla su propio estilo sobre el asfalto: frialdad y velocidad extrema.

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