Rafa Nadal logró en Indian Wells algo más que su primer Masters Series de la temporada. También es cierto que suma ya en su vitrina 18 títulos. Pero la gran noticia está en que ha logrado dar un paso de calidad: su saque es ahora más peligroso que nunca.

En el torneo californiano no ha cedido ningún set a sus oponentes y ha despertado un dulce sabor en su nueva visión de juego. Además de reencontrarse con un título tras nueve meses de sequía, Nadal ha verificado que su "nuevo" tenis promete.

Tras el Open de Estados Unidos del año pasado, adoptó junto a su tío y entrenador Toni Nadal cambiar la dinámica de su saque. Se trataba de mejorar su servicio y situarlo a la altura de todo un número dos en el tenis mundial.

Se podría decir que el servicio de Rafa en Indian Wells se ha transformado. Ahora es mucho menos inaccesible. Aunque en un principio el objetivo era aumentar la velocidad de la bola, para materializar saques a más de 200 kilómetros por hora con relativa asiduidad. Pero el trabajo del raqueta español se ha centrado más en buscar una mayor efectividad.

A nadie le cabe la duda de que lo ha logrado. Sólo ha cedido tres juegos en todo el torneo de Indian Wells y jugadores del calibre de Fernando Verdasco, Juan Carlos Ferrero, Andy Roddick y Novak Djokovic fueron incapaces de anotarse un break ante el tenista mallorquín.