Cuando uno lanza una botella de agua repleta de hielo y la golpea, en este caso, contra la cabeza del técnico del Sevilla Juande Ramos, tan sólo puede ser calificado de animal. Sinceramente no es esto lo que un aficionado, entre los que me incluyo desea ver en un partido de fútbol.
Muchos apuntan que se trata de energúmenos, otros de que los presidentes de ambos clubes, Betis y Sevilla, han caldeado el ambiente durante toda la semana. Pero hagamos una reflexión más a fondo. ¿Qué responsabilidad tienen también los medios de comunicación en este tipo de acontecimientos? No todo vale con tal de vender más ejemplares o tener más share que la competencia. Pues parece que ahora las cadenas se pelean por dar esas escalofriantes imágenes con ese golpeo, digno de un desalmado y con el corazón helado.
Es cierto que en el fútbol se concentran sentimientos y pasiones difícles de explicar. Pero este tipo de actos no tienen explicación y deben ser desterrados de los terrenos de juego. Por ello, es una lástima que hechos así quieran robar protagonismo al espectáculo que exhiben los jugadores, y más en una competición tan ilusionante como la Copa del Rey, donde los equipos más modestos lo dan todo en cuerpo y alma.
Sólo cabe la repulsa y la denuncia. El castigo debe ser ejemplar para que no vuelva a suceder, porque los amantes del fútbol y los que vibramos con cada jugada tenemos derecho a seguir gozandocon este deporte, que es capaz de hacer disfrutar desde los más grandes a los más pequeños de la casa. Por eso, que ¡viva el fútbol!

Totalmente de acuerdo con tu postura. saludos
Muy bien Fabian, de acuerdo contigo