Las diferencias de trato de la UEFA a la hora de aplicar sanciones han puesto en pie de guerra a muchos clubes de toda Europa. El Atlético fue castigado con la clausura del Calderón y 150.000 euros por los enfrentamientos entre los hinchas del Olympique y la Policía.
Ahora el Feyenoord acaba de ser multado con 25.000 euros por los incidentes cometidos en Riazor por sus aficionados. Bien. Mientras tanto, el Marsella se salva de la quema. Reincidente tras lanzar bengalas ante el PSV, sólo deberá pagar 10.000 euros por prgar un "mecherazo" a Gerrard.
Ante esto, y al igual que hizo el Atlético de Madrid, otros clubes ya estudian acudir al TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo) para reclamar la misma "manga ancha" que recibe el club francés, de otro galo, el señor Michel Platini y máximo responsable de la UEFA.
Porque estamos ante un evidente abuso de poder, o si lo quieren llamar también, una "cacicada" en estado puro. Los tratos de favor no son nada elegantes, y si este señor presume de ello, será mejor que se mire de frente al espejo y vea que a su lado, pinocho tiene una nariz mucho más pequeña. Pero así anda el fútbol, como el mundo, de capa caída.
