María Sharapova, de tan solo 20 años, sabe como lucir su belleza, no solo como modelo, sino también como gran tenista profesional. Acaba de conquistar el Abierto de Australia ante la serbia Ana Ivanovic, en una final que solo estuvo equilibrada en el primer set inicial (7-5 y 6-3).
La rusa es la actual número cinco del mundo y con el de hoy ya suma su tercer "Grand Slam" de su carrera, después de haber logrado con anterioridad Wimbledon (2004) con 17 años de edad, y el Abierto de Estados Unidos (2006). Un triunfo que como ha reconocido la protagonista, es la "recompensa al trabajo realizado en los últimos meses".
De lo que no cabe duda, es de la abrumadora superioridad que la tenista siberiana ha evidenciado toda la semana. Y es que Sharapova no ha cedido un sólo set en sus siete encuentros sobre la pista rápida del complejo de Melbourne Park.
Aunque en reliadad, los padres de esta tenista son de Bielorrusia, pero emigraron a Rusia en 1986 por temor a que su hija María pudiera sufrir algún trastorno tras el accidente de Chernóbil, ocurrido a 300 km de su hogar.
