Que el FC Barcelona es superior a cualquier equipo está más que probado. Y que Messi brilló con sus tres goles en el Vicente Calderón ante un Atleti con diez, también. Pero si además cuentas con la ayuda "divina" (Maradona estaba en la grada) y con la de un señor, llamado Iturralde González, el objetivo es cosa de niños.
El Atlético es cierto que estuvo gris en defensa como ante el Valencia. Y como el año pasado se le atraganta la cuesta de enero, con sendas derrotas por 3-1, ante Valencia y Barça. Para más inri el "Kun" Agüero fue baja para el partido por una supuesta admigdalitis. Pero bueno se puede llamar de muchas formas: "cuentitis", "resaquitis" etc.
El caso es que además Forlán y Sinama estuvieron fallones. Y eso que Messi pudo haber puesto la puntilla con el cuarto de la noche, pero a Coupet le salvó el larguero. Javier Aguirre salió con un plantel conservador sobre el césped. Simao lanzó un bello libre directo, pero Pinto, inspirado, voló y acabó con el sueño del empate colchonero.
Y es que este Barça es mucho Barça. Aún con ausencias tiene un sistema de juego que funciona. La máquina azulgrana de Pep Guardiola está perfectamente engrasada y parece que tiene motor y gasolina para rato. Cuando las cosas funcionan, para que cambiarlo. La vuelta se antoja misión imposible. El Barça tiene la eliminatoria en el bolsillo. Salvo ecatombe, la partida tiene un claro ganador.
